
Por: Andrés Gómez – 14 de
marzo de 2010
Donde hay extracción de petróleo se piensa que la
población vive el esplendor del oro negro. Sin embargo, a pesar de
lo que digan las compañías petroleras y el Estado, las poblaciones
no viven el desarrollo social y económico prometido. En Tauramena
(Casanare), veinte mil habitantes viven en condiciones que no
corresponden a un municipio que ha recibido miles de millones de
pesos por regalías, por el contrario, los trabajadores reciben bajos
salarios, se prohíbe el derecho al trabajo a quienes se afilian a
los sindicatos, se venden cupos de trabajo en la compañía
petrolera, algunas empresas del municipio han quebrado y los
ciudadanos no cuentan con energía de calidad ni regularidad en el
servicio de acueducto. Estas situaciones han sido evidenciadas por la
huelga de trabajadores de la British Petroleum (BP), que se encuentra
suspendida mientras se instalan, el 23 de marzo, las mesas de
negociación entre la transnacional y los trabajadores para discutir
asuntos laborales, sociales y ambientales del Casanare.