Por: Chu Teh

La muerte, el pasado 8 de septiembre, del joven Julián Prieto, integrante de la banda Pitbull y reconocido personaje de la escena hardcore bogotana, ha suscitado un fuerte debate en la opinión pública sobre los grupos de jóvenes que se reúnen en torno al movimiento skinhead. Diversas hipótesis circulan por los medios y las responsabilidades por este asesinato han pasado de las manos del individuo embriagado que lo atacó con un arma punzante durante un riña a las de toda una serie de movimientos juveniles existentes en la capital. Ser joven y usar un cierto tipo de ropa o de peinado se convirtieron, por obra y gracia de los monopolios de la comunicación, en un delito castigado con una constante persecución.