Bogotá

El alcalde de Bogotá debe responder a las demandas de los pequeños transportadores

Por las desiertas calles de la capital, los bogotanos intentan transportarse en camiones como éste - Foto: Omar Vera

Marzo 2 de 2010

La crisis del transporte público que hoy tiene parcialmente paralizada a la capital colombiana realmente reúne dos paros distintos: el de los propietarios de las grandes empresas y el de los trabajadores y micro empresarios del transporte. El alcalde de Bogotá, Samuel Moreno Rojas, desesperado por la incapacidad del sistema Transmilenio para movilizar a casi siete millones de bogotanos, ha optado por manejar el asunto de la misma manera en que lo han hecho las anteriores administraciones del Distrito Capital y se ha empeñado en negociar con los dueños de las grandes compañías de buses urbanos, negando los espacios de diálogo a los pequeños transportadores y haciendo la vista gorda a todos los excesos que la policía comete en los barrios populares para supuestamente garantizar la movilidad en la ciudad.

15 de enero: un día sin Transmilenio

Sobrecupo permanente en Transmilenio - Foto: Juan Carlos Arteaga

Bogotá es una ciudad con más de siete millones de habitantes desde hace más de una década y cuenta con el servicio de transporte masivo Transmilenio para evitar congestiones vehiculares en las vías de la capital. Pero, a pesar de ser ejemplo en infraestructura para las administraciones de otras ciudades del país y de Suramérica, las críticas al sistema no son pocas y van desde el monopolio del transporte y los altos costos para los pasajeros hasta la mala cobertura por falta de rutas y el mal servicio. Estas razones han impulsado a la ciudadanía a convocar una jornada para no usar el sistema Transmilenio el próximo viernes 15 de enero.

Colapsó Bogotá

Por: Maureén Maya

Foto: Maureén Maya

En la tarde del sábado 3 de noviembre se registró una fuerte granizada en Bogotá, que produjo serios trancones, inundaciones y dejó colapsadas varias de las principales vías de la ciudad.

Bogotá: ¿Skinheads o pandilleros?

Por: Chu Teh

La muerte, el pasado 8 de septiembre, del joven Julián Prieto, integrante de la banda Pitbull y reconocido personaje de la escena hardcore bogotana, ha suscitado un fuerte debate en la opinión pública sobre los grupos de jóvenes que se reúnen en torno al movimiento skinhead. Diversas hipótesis circulan por los medios y las responsabilidades por este asesinato han pasado de las manos del individuo embriagado que lo atacó con un arma punzante durante un riña a las de toda una serie de movimientos juveniles existentes en la capital. Ser joven y usar un cierto tipo de ropa o de peinado se convirtieron, por obra y gracia de los monopolios de la comunicación, en un delito castigado con una constante persecución.

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