Por: Claudia Sandoval
Los
días pasados
observaba un documental, en la televisión nacional, donde el
cronista expresaba la situación de una empleada del servicio
doméstico, madre soltera y con dos hijos, a la que apenas le
alcanzaba con un salario mínimo y subsidio de transporte para el
arriendo, los servicios, la matrícula y una alimentación muy
sencilla, no más. Ésta es la situación de una colombiana que, a
pesar de tener un trabajo, salir a las 5 de la mañana a trabajar y
regresar a su casa en la noche después de atravesar toda la ciudad,
por lo menos cuenta con las prestaciones de ley que le permitirían
acceder a un servicio de salud y, remotamente, a una pensión.