
Por Álvaro Ramírez
González - 29 de mayo de 2010
No es que el tema a mí
me apasione, pero estoy sorprendido de ver la respuesta masiva que
tuvo mi anterior artículo hablando del Deportivo Pereira. Mi amigo
Bernardo Gómez, hoy presidente del equipo, me tendrá que perdonar y
entender que no se trata de una agresión personal, pero deberá
aceptar que esa institución tan querida por todos nosotros no es de
él ni del alcalde Israel, que son efímeros y pasajeros de esta
ciudad que estará aquí por siempre. Ojalá el alcalde y Bernardo
tuvieran tiempo para leer algunos de los 4.700 correos electrónicos
que recibí de gente de Pereira, lamentándose de la larga y crónica
situación de nuestro amado equipo que, en vez de mejorar, cada vez
se enferma y se deteriora más.